martes 24 de marzo de 2009

Cuantas veces Señor me habeis llamado


Por Lope de Vega



¡Cuántas veces, Señor, me habéis llamado, y cuántas con vergüenza he respondido, desnudo como Adán, aunque vestido de las hojas del árbol del pecado!


Seguí mil veces vuestro pie sagrado,fácil de asir, en una cruz asido, y atrás volví otras tantas, atrevido, al mismo precio que me habéis comprado

Besos de paz Os di para ofenderos, pero si, fugitivos de su dueño, hierran, cuando los hallan, los esclavos,


hoy me vuelvo con lágrimas a veros:clavadme vos a vos en vuestro leño y tendreisme seguro con tres clavos.

miércoles 11 de marzo de 2009

Virgen del Valle

Por Angélica Cores


Vengo a los pies de tu cerro
mi virgencita del Valle,
pa´rogar que este dolor,
del corazón se me calle.


Crucé los cerros sin luna,
dentro de mi oscuridad,
Señora no me abandones,
me duele esta soledad.


Virgencita, virgencita
no me negués un cariño
mi seno de mujer sueña,
en él anidar un niño.

No quiero adornar tu talle,
con dinero ni grandezas,
mi Virgencita del Valle,
yo te ofrezco mi pobreza.


Sigo andando mi camino,
esperanzada en tu nombre,
quiero arropar mi destino,
con la ternura de un hombre.

lunes 2 de marzo de 2009

Ceferino de Chimpay


Letra y Música: Carlos Seoane



Uniendo dos razas, lirio de Chimpay
corazón mapuche, puente sobre el mar.
Hermano del viento, hermano del sol,
hermano de todos, fiel hijo de Dios.


Dejaste tu tierra,
como el padre Abraham
te ibas con los huincas
para regresar.
Tanto sufrimiento querías aliviar.
Nada te detuvo, era tu ideal.

Ceferino, Ceferino, Ceferino de Chimpay
encontraste aquella roca,
donde brotan vida y paz
descubriste que en el viento,
también suena una canción
si nuestro Buen Dios nos habla
suavecito al corazón.


Modelo de vida, modelo de amor,
que tu ejemplo
llene nuestro corazón,
y reconciliemos a nuestra nación,
venciendo prejuicios,
venciendo el rencor.

miércoles 25 de febrero de 2009

María Itatí




Por J.Zini - M. Bofill



Te coronaron con las estrellas,
tuya es la luna, madre del sol,
de ojitos negros y tez morena,
correntinita, Madre de Dios.


Azul el manto como tu río,
blanca mantilla de ñanduty,
reina y señora por cuatro siglos,
sos pura y limpia, María Itatí.

Carita de nogal, manitos de timbó,
che sy de los abá, del viejo yaguarón,
vos sos tierra sin mal y estás llena de Dios,
mirá nuestra orfandad, curá nuestro dolor,
mostranos a Jesús, danos tu bendición.


Como los indios en otros tiempos,
necesitamos saber que estás
curando el alma de nuestro pueblo,
que se desangra en su identidad.

En tu silencio y entre tus manos,
cabe la pena del poriahú;
vivimos todos crucificados,
quedate cerca de nuestra cruz.


Glosario


Ñandutuy: tipo de tejido artesanal guaraní, hecho de hilo de algodón; es un encaje semejante a la tela de araña, de ahí su nombre.

Poriahú: pobre, carente de todo.

Timbó: árbol típico de la región.

Che sy: mi madre.

de los Abá: de los indios.

Yaguarón: legendario cacique guaraní.

“tierra sin mal”: alusión al paraíso terrenal.

lunes 16 de febrero de 2009

El Peregrino de la Luna Creciente


por Santiago Ocampos



El peregrino de la luna creciente
por la tierra recién anochecida
con el corazón a cuestas
en la espesura poética de la palabra justa
mira el cielo roto en el último aliento del sueño
la madera huele a amor prometido
el golpe de frío le hace temblar las manos
como una paloma cuando sale del nido
todo su cuerpo es una sola penumbra
de una sola caricia que le va dando forma
como una estrella tardía aferrada a un resto de luz
y roza entonces con la yema de los dedos
lo que queda de la herencia del silencio
que pronuncia la vida del hombre en cuestión
como si ahora la paloma se confundiera en las flores
de una batalla de dos poetas y querer volar despúes
con el plumaje empeñado por una acrobacia poética
el peregrino piensa en la noche
como un oleaje violento contra el papel
y la vuelve en un solo golpe oración, ruego, súplica, amor
intimidad, fuego, confesión, cruz,
la vocación del naufrago
lo obliga a salir de si mismo y
el poema que ya es un eco que rueda por el vacío
arrastra consigo al peregrino de la luna creciente
que ve, violentamente, los ojos del Nazareno sobre los suyos
que toma las palabras que no sabe escribir
y le pide que empiece de nuevo, otra vez
porque los días necesitan ser nombrados para que pasen
como una poesia necesita del poeta para quedarse.